Los León

El sitio de nuestra familia

In memoriam, Tía Gladys, 19-julio-2019

Gladys León, 16 años
Foto cuando tenía 16 años

Hoy falleció mi tía Gladys. El sentimiento predominante entre familia y amigos es el de irrealidad, de mal sueño, una sensación de que hay algo extraño en el ambiente. Como cuando la muerte de mi papá, Gladys pasó de estar activa, fuerte, y bien a no estar en apenas un par de meses. Como cuando el velorio de mi papá, el día de su muerte se llena de risas y de recuerdos joviales. «A comer y a tequilear, que así lo pidió mi mamá. Otro día toca llorar, hoy no». Dijo mi primo (su hijo) Santiago. «Ella era su sonrisa. Si algo nos deja grabado es su sonrisa» es lo que me dice para consolarme mi Tía Griselda, su hermana menor. Después de dejar caer algunas lágrimas en la oficina, y pasar todo el día azorado, en la noche me siento frente a la ventana, a disfrutar las luces de la ciudad en la oscuridad tranquila, mientras tomo un tequila en su memoria.

Año 2014

Hace seis o siete años, no recuerdo bien el año, estuvo de visita en Cuenca. Ella viajaba mucho, todo el año, a todas partes del mundo, como parte de su profesión y su actividad de investigación. En esa ocasión se quedó en la casa una noche, había ido a Guayaquil a un congreso y en las actividades de fin de semana había un tour de ida y vuelta desde GYE a Cuenca, pero ella nos llamó y se quedó cuando el tour terminó, pasó el fin de semana con nosotros y después regresó a GYE. En ese fin de semana pudimos hablar largo y tendido sobre la familia, sobre su papá (el Abuelo León, a quien no conocí), sobre mi papá (yo tenía curiosidad sobre como fue la relación entre ellos, porque tenían bastante diferencia de edades) y en general sobre como la vida te lleva y a veces tu logras hacer coincidir a dónde quieres llegar con a dónde te quiere llevar la vida.

Principios de 2019

Cuando vivíamos en México veíamos en ocasiones a la tía, típicamente cuando mi papá la invitaba a la casa por algún evento, cundo necesitábamos atención dermatológica, o por alguna coincidencia por vivir en la Narvarte. Ya en Ecuador dejamos de tener esos contactos eventuales, pero sabíamos uno del otro por el FaceBook. Esa visita fue también la que posibilitó que al año siguiente Santiago nos visitara en su camino a la Patagonia en bicicleta.
Fue la dermatóloga de cabecera de Prisci cuando se manifestó su Vitiligo «Mi mamá tenía vitiligo, y no se cuanto de tratar de entender su condición fue lo que me motivó a la especialidad médica» nos dijo en ese entonces. Y el año pasado, en la reunión de los León, mi tía me dijo que nunca nos había sentido tan cercanos, y que pese a la tristeza de la muerte de mi papá, había que agradecer que ese evento nos hubiera llevado a estar cerca como nunca antes. Esa noche ella estuvo disfrutando a sus hermanos una vez que se acabó la reunión hasta el día siguiente, literalmente hasta que salió el sol.

Hoy no toca llorar. Hoy toca ver las cosas de manera positiva, como ella las veía siempre. Pero como pasa siempre con la gente que ocupa un lugar especial, son irreemplazables y dejan un hueco del que irradian las memorias, el cariño, y las enseñanzas.

Hasta que nos volvamos a ver, Tía querida, levanto mi copa y brindo. Salud.

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