Juan esta enfermito, pobre. Llora, las cosas que normalmente le hacen reír no le llaman la atención y aunque no ha dejado de comer no muestra entusiasmo a la hora de sentarse a la mesa. Está tan cambiado que lo desconozco. Pobrecillo.
Hoy vamos a ver a la pediatra. Por favor, doctora… ¡devuelvame a mi niño!
Nos leemos