Javi salió temprano porque le gusta correr y hacer ejercicio y tiene que ir a la academia. Quedamos en encontrarnos a eso de las once y media en Market y la 4a avenida. El bus no bajó por Market, porque a las once ya no había paso, asi que nos bajamos en el Centro cívico y caminamos todo Market rumbo a la bahía. Muchísima gente caminaba con nosotros. Justo cuando llegamos a la cuarta y market, y nos encontrabamos con el Javi, estaba llegando la avanzada de la marcha. Que les puedo decir, era como estar en carnaval, pero con consignas políticas. Muchos carteles en chino, en árabe. Gente inmigrante de paises orientales codo a codo con los sudamericanos. Batucada brasileña, sombreros mexicanos, presencia de los anarquistas y de los socialistas y hasta de los partidarios de candidatos a senadores… En fin, que la marcha fue emocionante, divertida, e impresionante.
Estuvimos papaloteando entre marchistas hasta las tres de la tarde, hora en la que decidimos subir con la manifestación hasta Stockton ave. (donde, por cierto, está la Apple store) para entrar por ahi al barrio chino. Stockton tiene un tunel que pasa por debajo de unas tres cuadras, de un lado del tunel es el distrito financiero, del otro es Chinatown, y se siente como si uno hubiera caminado a través del mundo y hubira salido en China. El lugar es pintoresquísimo. Los almacenes son de productos chinos, hindúes y japoneses y hay desde baratijas hasta antigüedades valiosas y joyería exótica. Y la gente, desde luego, es algo digno de verse.
Dimos una vuelta más o menos rápida, entrando a algunas tiendas, y deteniéndonos especialmente en una tienda de papalotes (WEEEE!!!) y luego comimos Dim Sum, que son una serie de especialidades al vapor, por ejemplo el pan al vapor con cerdo BBQ adentro, o unos envoltorios hechos con masa del mismo tipo de los fideos transparentes, con camarones, o carne picada, o vegetales. chequen http://www.sanfranciscochinatown.com/culture/dimsum.html El Dim Sum es otra experiencia culinaria que no conocía y que ciertamente voy a extrañar cuando regresemos.
Despues de comer Javi volvio a despedirse porque tenía la primera sesión de grabación, y Pris y yo continuamos la visita al Chinatown. Acabamos regresando a Market y saliendo al Pier 1, donde esta el edificio antigüo del mercado, que fue remodelado hace tres años y convertido en un mercado orgánico, que es como un mercado de lujo, con tiendas de frutas, legumbres, queso, vino y pan, pero todo orgánico, todo presentado como para concurso de chefs. Una tienda sólo de quesos fantástica, una tienda solo de hongos maravillosa… Y una tienda de implementos de cocina que tambien nos tuvo entretenidos horas viendo cuanta mariconada se puedan imaginar para hacer cosas superespecializadas en la cocina. Este edificio da, del otro lado, a la estación del ferry a Oakland, el ferry a Sausalito y otro par de ferrys que supongo son otros sitios a lo largo de la bahia. Así que nos compramos nuestro cafesito y nos sentamos a ver la gente subirse a su barquito y regresar a su casa…
Despues caminamos un poco sobre embarcadero hacia Mission, y subimos a nuestro camión para regresar… pero nos bajamos al ver que una juguetería (que se nos había antojado mucho ayer) estaba abierta. Se llama «Jeffrey’s Toys» y su lema es «si te gustan los juguetes, entonces te van a encantar los de Jeffrey» asi que pasamos otra hora viendo juguetes y comics :-)
Con mas compras, esta vez de juguetes para chicos y grandes, tomamos nuestro camión de regreso a casita y nos guardamos temprano, que de tanto caminar ya el cansancio se apodera de nosotros a eso de las ocho de la noche…
Bueno, hasta ahora San Francisco ha superado mis expectativas en terminos visuales, y en terminos de experiencias nuevas. Cosas como la marcha de los inmigrantes han sido eventos inesperados y muy especiales. Hay muchísimos rincones especiales, y los días han estado soleados y el aire tiene una cualidad dorada que me encanta. Mañana y pasado espero que tengamos tiempo de recorrer más museos de arte y de ver algunas de las atracciones más tipicamente turísticas, como el Coit Tower y su banda de loros.
Y de la lista de cosas que esperaba hacer, ya llevo como la mitad, incluyendo el que alguien me llamara «ey, dude».
Nos leemos
Gunds Elf